martes, 29 de marzo de 2011

PODER CONSTITUYENTE VS PODER CONSTITUIDO

                                                                                                               Caracas, 12-03-2011


    “…Cualquier poder, si no se basa en la unión, es débil…”

                                          Jean de La Fontaine


El poder constituyente según algunos estudiosos de la materia ha sido definido como la "voluntad originaria, soberana, suprema y directa que tiene un pueblo, para constituir un Estado dándole una personalidad al mismo y darse la organización jurídica y política que más le convenga".

Sin embargo, la concepción revolucionaria, debe ir mas allá, si bien es cierto que cubre las características anteriores, lo mas importante es señalar que ese poder constituyente no tiene fin; que no se detiene, que está siempre en actividad, que es Permanente, Su actividad no se agota con la construcción de los poderes constituidos; se hace manifiesto cuando las circunstancia políticas, así lo reclaman, no es de ejercicio discontinuo, es indisoluble y es absoluto.

El presidente Camarada ha insistido en que la diferencia entre el proceso constituyente en Venezuela y el de otros países es que aquí el poder constituyente se mantiene vivo y es la base de todo el proceso mismo, por lo tanto, no puede terminar con la elaboración de la constitución y el fallecimiento de la Asamblea Nacional Constituyente.

Por otra parte Antonio Negri señala al respeto que: “El proceso movido por el poder constituyente no se detiene. No se trata de limitar el poder constituyente, sino de hacerlo ilimitado. El único concepto posible de constitución es el de revolución: poder constituyente, precisamente, como procedimiento absoluto e ilimitado.”

El presidente Chávez en su discurso de presentación del proyecto de reforma constitucional señalo: “El poder constituyente originario, sólo ese poder puede continuar impulsando la revolución bolivariana [...] Nosotros debemos ayudar oyendo el clamor del poder constituyente, pulseando con él, abrazados con él, alimentándonos con él, vibrando con él. Ayudar, con nuestras potestades que él nos dio, a seguir abriendo puertas y derribando barreras que impiden la realización del sueño supremo de una patria libre, independiente, grande y próspera.”

A mí en lo particular me gusta Hablar del Proceso Popular Constituyente, aquel que discutíamos en el antiguo teatro Junín a finales del 1998. que ofrecía refundar la republica, en base a la sustitución del ordenamiento jurídico vigente para la época. Esta iniciativa contó con la presencia de cuadros muy valiosos dentro del Movimiento Popular como: Carlos Escarra Malave, Roland Denis, Anais Arismendi, Yadira Córdoba, Lina Ron, Eduardo arcano y este humilde servidor, para señalar a algunos de los participantes en tan bello esfuerzo, recuerdo que es desde esa apertura de discusión ideológica y conceptual que se logro desde hace ya un buen tiempo atrás, hablar de implementar mas que una asamblea constituyente (meramente jurídica), el “PROCESO POPULAR CONSTITUYENTE” incluso se señalaba que debían ser ambas instancias trabajando de manera paralela. El “PROCESO POPULAR CONSTITUYENTE”, cuya temporalidad rebasaba por entero la rigidez que como requisito jurídico debía soportar la “ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE” desde mi óptica era ideal, nuestra iniciativa considero estaba más preñado de pueblo, era la propuesta que surgía de las entrañas del pueblo y sigue siendo sin lugar a duda la proposición del Poder Popular. Además en cuanto al espacio y participación el “PROCESO POPULAR CONSTITUYENTE”, es un espacio infinitamente más amplio y pleno de vida que el templo sagrado del parlamento. Nuestra Revolución debe ser protagonizada por un pueblo que se debe convertir de manera permanente en una fuerza constituyente de nuevo orden, nueva sociedad, nueva vida.

Para 1998, en medio del debate electoral y la propuesta del comandante Hugo Chávez Frías de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, se incorporó al discurso argumentado de las corrientes populares, la necesidad inexcusable de derrocar el viejo, corrupto y rancio Poder Constituido de la Cuarta República, como condición necesaria para avanzar en la refundación de la República.

Posteriormente, el mismo comandante Chávez, curtido en el fuerte combate contra la embestida burguesa-imperialista de 1999-2003 y, esclarecido, aún más en sus lecturas y debates con revolucionarios y pensadores de diversas corrientes, acerca del carácter del Estado de la Transición y su papel en la construcción del Socialismo, propuso a la vanguardia revolucionaria y al pueblo bolivariano, no “refundar”, sino construir, una nueva República, aseverando que, toda refundación suponía, una versión “modernizada” del mismo orden capitalista opresor, por lo que, la dirección histórica de este proceso debía dirigirse a la construcción del Estado de Libertad, Igualdad y Justicia, es decir: El Socialismo.

Todo este esfuerzo político desarrollado en el marco de las coyunturas favorables que se presentaron para el proceso y especialmente para el movimiento Popular, han permitido avanzar en el desmantelamiento del viejo Estado, pero se hace evidente la pérdida del impulso de destrucción del viejo Poder Constituido y la aparente consolidación de valores e instituciones políticas de la Cuarta República que, anidadas en el nuevo aparato del Estado en Transición, intentan desviar o retardar el camino hacia el objetivo histórico de los pueblos: que no es otro que El Socialismo.

Esto esta sucediendo, porque se ha perdido el espíritu constituyente de 1999, reemplazando el “poder movilizador del pueblo y de las ideas”, por decisiones “bienintencionadas y a veces no” de responsables de los órganos del Estado, frenándose así, el Poder Constituyente del Pueblo Soberano, que tiene la responsabilidad política de destruir las bases ideológicas e institucionales del Poder Constituido de la Cuarta República y de hacer emerger el nuevo Poder Constituido que se haya impregnado con sus nuevos valores.

La muestra más evidente de esta renuncia para impulsar el proceso popular constituyente y por efecto el Poder Constituyente del Pueblo Soberano, se expresa en los espacios municipales y estadales, en donde el viejo orden jurídico burgués sigue intacto, donde no se convocan procesos constituyentes para adecuar sus normas a la nueva Constitución e, incorporar, las nuevas instituciones surgidas de las victorias populares, salvo contadas exenciones: donde es bueno señalar, un inédito proceso constituyente municipal, llevado a cabo por Julio Rafael Chávez, Alcalde de Carora en el Municipio Torres del Estado Lara, y donde el camarada Fernando Soto Rojas formo parte del equipo promotor, bella e interesante iniciativa de constituyente popular revolucionaria, que hicimos surgir en espacio de encuentro del poder popular . Pero por lo general la participación democrática y protagónica del pueblo es reducida a algunas pocas “consultas” que legitiman las decisiones tomadas por el aparato del nuevo Poder Constituido.

En estas circunstancias, es correcto el llamado del comandante Chávez a retomar el Proceso Constituyente, uno de los aportes fundamentales de la revolución bolivariana al proceso de cambio de nuestro país, de nuestra América y mas allá, con el fin de derrocar los vetustos edificios del viejo Poder Burgués y avanzar, con la participación democrática y protagónica del Pueblo Soberano, en la construcción del Estado de Libertad, Igualdad y la Justicia:

El proceso popular constituyente se va desarrollando en el curso de los mismos acontecimientos. En la medida que progresa el proceso revolucionario se van desarrollando nuevas formas orgánicas que tienden a una mayor autonomía de autoorganización y de síntesis orgánica a nivel regional y a nivel nacional.

De igual manera, el poder constituyente —que se llama así precisamente porque “constituye”, porque crea poderes constituidos— no se limita simplemente a crear a los poderes constituidos, sino que actúa permanente sobre los poderes que ha constituido, puede establecerse entre ellos, no una relación de oposición, sino de complementación dialéctica.

Que los poderes constituidos se independicen y escapen al control del poder constituyente, como ha ocurrido en las democracias liberales burguesas, no significa que en el proceso popular revolucionario, los poderes constituidos no puedan estar en perenne correspondencia con el poder constituyente absorbiendo sus orientaciones como guía para su desempeño y rindiéndole periódicamente cuentas, es por esta razón, que considero tan erróneo afirmar que el poder constituyente debe desvanecerse una vez concretados los poderes constituidos, como afirmar que lo único que debe existir es el poder constituyente y que todo poder constituido afecta negativamente al poder constituyente, el razonamiento para mi es sencillo estos se integran.

Por último, quisiera responder a una de las grandes críticas que hacen al Proceso Popular Constituyente los adversarios (que no son pocos dentro del proceso), según ellos este poder elimina el pluralismo político-ideológico. Considero que esta apreciación esta totalmente errada porque ¿dónde se da originalmente lo plural, las diferencias?, se da precisamente en las comunidades y esas diferencias deben ser respetadas. El poder popular no puede teñirse del color de un partido político, ni de una corriente religiosa, el poder popular, como no me he cansado de repetir desde hace bastante tiempo, debe ser de muchos colores, debe ser como el arco iris y debe dar cabida a todas y todos los ciudadanos de Venezuela. Son las personas que habitan en una comunidad, centro de trabajo o estudio, que se deba argumentar y sustentarse en una discusión dialéctica eso es otra cosa. Ya en mi último trabajo “Poder Popular Construcción y consolidación en la Venezuela del siglo XXI” lo planteaba, El pueblo no debe adoptar de un modo religioso los planteamientos de tal o cual grupo sino que debe pensar por si solo, decidir y actuar por sí mismo bajo argumentación política ideológica. Que nosotros como socialista, como revolucionarios sepamos interpretar sus sueños considero es nuestra tarea.

Podemos hacer mucho, o hacer muy poco en la revolución bolivariana, siempre de acuerdo el lugar que nos asigne la historia. Lo importante es hacer lo justo, en el momento justo y en la justa medida, actuar con amor y humildad característica esencial de un auténtico revolucionario…

“… En una revolución se triunfa o se muere si es verdadera…” “Patria Socialismo o Muerte…” “Venceremos”


                                                 Ramses Augusto Reyes



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